acto II
DIALOGOS DE BALNEON, MELISO Y LOS MONTANAUTAS
El anciano Balneón, con bastón, barba blanca y encorvado, camina del brazo de Meliso, su joven y, por serlo, ignorante alumno. Viendo su cansino andar, Meliso pide a su maestro con un gesto que se siente a reposar en un banco. Ambos quedan sentados frente al público.
Balneón respira hondo, mira hacia lo alto, señala con su bastón las cumbres y exclama:
BALNEÓN:
¡Quién, viendo mi torpe andar
pudiera a mi imaginarme
en la roca encaramarme,
para esas cumbres hollar!
MELISO:
Balneón, maestro, amigo
¿Me dices que allí subías?
¡Te estás quedando conmigo!
BALNEÓN:
El que seas estudiante
disculpa que seas pelmazo
mas, llevarás un tortazo (amaga el gesto)
si a prueba pones mi aguante
MELISO (encogiéndose)
Discúlpame, Balneón,
la curiosidad me pica
no te me enfades, y explica
como hacíais la excursión
BALNEÓN:
Nos solíamos reunir
al declinar de la tarde
en el "Helespuente Verde"
para juntos decidir.
Ante el perolo humeante
de una gran chocolatada
se entonaba la balada
de una tierra más ardiente
CORO DE MONTANAUTAS:
Yo venía de Bahía oh lele oh Bahía
Yo venía de Bahía oh lele oh Bahía
MELISO:
Lo que sigue me lo espero:
invocabais a Afrodita,
¡Y os entregábais a Eros!
BALNEÓN: (aclarando)
... Para juntos decidir
donde íbamos a subir
¿En aquesa era Afrodita?
¿A donde vas? ¡Quita, quita!
En la puerta de Belío
unos diez minutos antes,
bien vestidos y elegantes
nos esperaban los Ríos
La persona de más tino
iba marcando el camino
y era él el encargado
de llevarnos a destino.
CORO DE MONTANAUTAS:
Se van los Montanautas, se van se van
¡Se van, se van! (bis)
MELISO:
Y al subir con tal denuedo
las escarpadas vertientes
¿Nadie se tiraba pedos?
BALNEÓN:
Según cuentan la leyenda,
peder, se pedían todos
pero hubo uno más temido
que un sub-inspector de Hacienda
Pedro Gómez se llamaba:
mílite y bien espartano
que a todos nos espartaba
con el poder de su ano:
Se comentaba que Eolo,
ya sabes, el Dios del viento,
habitaba en su intestino
y le prestaba su aliento
CORO DE MONTANAUTAS:
Pedro Gómez, ¡Hay que ver!
del peder hizo poder
MELISO:
Y en llegando a las paradas
¡A darse la gran tripada! (gesticulando)
El jengibre de Anatolia,
anacardo del Gangés,
maná y macís del Yemén
y nuez moscada de Arabia
BALNEÓN:
Meliso, ¡tu eres idiota! (con entusiasmo)
Ensalada, laterío
los gañips de los Sicart
las fiambreras de los Ríos
y va pasando la bota
y los, como tú, pequeños
que anduvieran con cuidado
pues los mandaban por nieve
para hacer un granizado.
CORO:
Como vemos, el sustento
era de gran fundamento
BALNEÓN:
Hasta esa cima que ves,
para contentar a Juno
a primeros de su mes
subían en caravana
y si esto llena de asombro,
el mástil de una trirreme
y una sabanica blanca
se subían en el hombro.
CORO:
¡Eso si es meterse caña
para ir a la montaña!
MELISO: (palmeándose la frente)
Por eso, al Pico de Argualas
le llamais "de la Bandera"
vaya gente de primera
¡es para caerse de nalgas!
BALNEÓN:
Los jóvenes montañeros
se nombraban caballeros
si demostraban su brío
ascendiendo hasta un tres mil
y pagando algo en Belío (hace una pausa)
Podría seguir contando
las risas, las excursiones,
nuestra emoción, las canciones...
Pero vámonos andando
pues a mi esqueleto siento
retemblar con este viento
MELISO:
Mas, Balneón, por tu vida
dime: ¿Cual es la razón
de pegarse un madrugón
tantas horas de ascender
para al punto descender
al sitio de la partida?
BALNEÓN:
¿Razón buscas tu?¿Motivos?
¿Acaso el sentirse vivo
y rodeado de amigos
no ves suficiente aliento
"pa" subir al firmamento?
Para mi lo fue, Meliso
tan seguro te lo cuento
como este suelo que piso
y déjame en mi maraña,
mis recuerdos, mis montañas
quizás fue solo el subir
la razón de mi vivir.