acto III
La decadencia del balneario
El Coro se sitúa en una esquina del escenario. Delante de ellos estará El Director, que es uno de sus miembros. Salen los dos Villanautas, Empédocles y Eróstrato y pasean por el escenario mientras el Director dialoga con el Coro. Eróstrato tiene gestos afeminados, pero sin exagerar. El Coro canta por Gregorianos, el Director por Tanguillos.
CORO:
Mirad quien viene por ahí, los últimos Villanautas
DIRECTOR:
Ese primero se llama Eróstrato de Mileto
CORO:
De que lo conoces tu, si ha estao tomando las aguas
DIRECTOR:
De un anuncio en EL PAÍS que decía: "Se hace el griego"
CORO: (moviendo pícaramente la mano)
Pues además de las aguas, habrá tomao p'ol talego
DIRECTOR:
El otro se yo quien es: Empédocles de Micenas
CORO:
De que lo conoces tu, si ha estao tomando las aguas
DIRECTOR:
Porque trabaja en Hacienda y es recaudador de impuestos
CORO: (aireando con la mano)
Pues además de las aguas, que se vaya a tomar vientos
DIRECTOR:
¡Callad! Oid lo que dicen, que vienen muy circunspectos
EMPÉDOCLES:
¡Ay Eróstrato que vida! ¡Ay Eróstrato, que tiempos!
¡Ay Eróstrato, que triste desde el mes pasao me encuentro
ERÓSTRATO:
Empédocles de mi vida, yo también me desespero:
Cuando las cóncavas naves por el Caldarés al Ebro
y desde allí al Mare Nostrum y hasta Atenas nos trajeron
fué dejar el Balneario y ponérseme mal cuerpo
No he ido ni a ver a Rupert, ya ves, fíjate que pelos
y es que allí en el Balneario ... ¡Qué cielo era el peluquero!
EMPÉDOCLES:
El peluquero y el resto, mas todo fue decayendo
poco a poco se acabaron los saraos y devaneos
todo lo fueron cerrando, ya no había nada abierto
lo que antes fue diversión, cada vez era más muermo
CORO:
Que se dejen de llorar y vayan directo al grano
DIRECTOR:
Algo les debió pasar, que les amargó el verano
EMPÉDOCLES:
Lo primero fue el Casino, que los juegos le quitaron
con lo bien que en la ruleta y en el Black Jack lo pasamos
y las partidas de póker, y las partidas de dados
¡Ay que tristeza tan grande el día que lo cerraron!
ERÓSTRATO:
Después, aquí donde estamos, suprimieron el teatro
ya no hubo más compañías de las mejores del ramo
solo lo usaban los niños del Preventorio de abajo
para su función anual ...
EMPÉDOCLES:
... Y nosotros ayudando
a manejar el telón ¿Te acuerdas que buenos ratos?
ERÓSTRATO:
Me acuerdo amigo, te juro, y aún recuerdo una canción
que cantaban en un coro con juvenil ilusión
DIRECTOR: (con voz de niño)
Yo tengo una camisa, y yo un camisón
CORO:
¡Ay tipi, tipi, tipi tón!
ERÓSTRATO:
Al poco tiempo, quitaron las apuestas del frontón
se fueron los pelotaris y con ellos la emoción
de colarse por los pinchos del muro del exterior
Con lo bonito que era ... ¡Y había cada hombretón!
CORO:
A ese griego se le nota que es un poco maricón
EMPÉDOCLES:
¿Y te acuerdas de las barcas, que las sacaron del lago?
Cuantas veces hasta el tope de la presa hemos llegado
por bajo del puentecillo, con mucha agua o con secano
mientras Caronte, el barquero, nos increpaba indignado
ERÓSTRATO:
Y otra cosa que acabó fue la orquesta en la terraza
¡Qué buenas tardes aquellas! Íbamos allí en manada
todos a la misma mesa, y el camarero llegaba ...
DIRECTOR: (hacia el Coro, como si llevara una bandeja)
¿Qué desean los señores)
CORO:
¡Una gaseosa y diez pajas!
EMPÉDOCLES:
Y mientras tanto, un pequeño sigiloso se acercaba
a meterle al batería una rana en la maraca
ERÓSTRATO:
O alguno, desde el balcón que domina la terraza
una rana atada a un hilo suavemente descolgaba
hasta el hombro de una moza... ¡Vaya chillidos que daban!
EMPÉDOCLES:
Que buenas tardes aquellas, que buenas horas pasadas
ERÓSTRATO:
Y por la noche, recuerdo las hogueras de la presa
cantando con la guitarra, con un frío que pelaba
y tomando quemadillos de Ron Negus ... ¡Que gozada!
La leña, recuerdo yo que a carretas se sacaba
de los restos de las vallas de las villas adosadas
EMPÉDOCLES:
Y aún quitaron el ping-pong que aquí junto siempre estaba
lo llevaron a un local lleno de ropa colgada
que no se podía jugar ni a la rueda ni a nada.
CORO:
¡Que amargo es el ser testigo de muerte tan anunciada!
DIRECTOR:
¡Oh pueblo! No te anticipes y escucha a los villanautas
ERÓSTRATO: (dirigiéndose al Director)
Deja al Coro, tanto que hablas, que pareces giliflautas
Si el pueblo tiene razón, si la cosa estaba clara
Director tenías que ser.... ¿No ves que todo se acaba?
que el Destino es siempre cruel, que el todo acaba en la nada?
¿No ves que al pobre Balneario lo estaban dejando en bragas?
¿No ves que, como decía el Maestro Don Socrátes,
Panta rei que tuti panta et tapanta mataiates?
CORO:
Como empiecen con las citas de nada nos coscaremos
DIRECTOR: ( a Eróstrato)
Perdón, que ha sido un repente: Prosigan, que callaremos
EMPÉDOCLES:
Y al final, llegó el final. El Salón Verde cerrado
los hoteles a dos velas, sin retejar los tejados;
la piscina hecha una charca, el malecón naufragado
y la pradera, y las fuentes, y todo lo del Balneario
cada verano más cutre, cada vez más destrozado
ERÓSTRATO:
Y que momento más cruel, que aún me duele recordarlo
cuando mandaron la carta, avisando a los villanos
que nos cerraban las villas a partir del próximo año
¡Cuan verdad que todo muda! ¡Cuan verdad que todo es vano!
que época se acababa, cuantos felices veranos
pasados en la montaña, conviviendo como hermanos
DIRECTOR:
Está llorando el gachó, mirad como el suelo riega
CORO:
Pues que coño quieres que haga si va de tragedia griega
ERÓSTRATO:
Mas si el Balneario cierra, si tan crueles son los hados
de estos días tan felices que en Panticosa pasamos
nos quedará la nostalgia de aquellos tiempos pasados
deberemos reunirnos cada dos o tres calendas
con los amigos de siempre para aliviarnos las penas
y así podremos lograr la proeza más hermosa.
Allí donde estemos todos, allí estará Panticosa
la Panticosa de entonces, no el Balneario de ahora
EMPÉDOCLES:
Tienes razón, buen amigo, que tus palabras te honran
y yo las hago ya mías desde la eta hasta la iota
Prometamos a los Dioses que cuando llegue la hora
nos juntaremos de nuevo para guardar la memoria
de lo que fue el Balneario, de un trozo de nuestra historia
Que la amistad que nos une siga siendo igual de hermosa
y que sepan nuestros hijos qué fue nuestra Panticosa
DIRECTOR:
Noble propósito es éste, que pone fin al relato
TODOS JUNTOS, DESPLEGADOS FRENTE AL PÚBLICO
Pues con esto ya termina esta tragedia en cinco actos
nos despedimos de todos con sincero y fuerte abrazo
y esperamos, por lo menos, que hayáis pasado un buen rato
Recordad nuestra promesa de seguirnos ajuntando
Que tengais un buen regreso... ¡Y adiós, hasta el próximo año!